Las parcelas que componen el alma de Proelio, cuyo nombre significa “batalla” en latín, son pequeños trozos de tierra que resisten en su lucha contra la extinción: garnachas, tempranillos y gracianos provenientes de viñas viejas y sabias, capaces de ofrecer frutos que dan lugar a vinos vivos, expresivos y longevos.
En Proelio se busca elaborar vinos con tipicidad, a partir de territorios privilegiados y poco explorados. Tras un minucioso estudio, cada labor agrícola se adapta a las necesidades específicas de cada parcela. Son viñas propias de alta gama situadas en altitud, en sitios frescos de viñas viejas que se trabajan con mimo para conseguir vinos inimitables que, a la vez, reflejan la esencia de esta región de Rioja.
Selección de vinos