La historia de Rejadorada gira en torno a la Tinta de Toro, la única variedad que desde hace siglos prospera en los parajes de clima inhóspito de sus viñedos. Esta uva refleja el carácter de la tierra donde hunde sus raíces, otorgando a los vinos una esencia auténtica.
Rejadorada nace de la pasión de dos visionarios inquietos: Luis Remesal, quien en 1999 retomó la tradición vitivinícola familiar, y José A. Fernández “Chencho”, enólogo fundamental e histórico de la región. Juntos fundaron Bodegas Rejadorada en Toro, en el emblemático palacio de Reja Dorada. En 2003, inauguraron la actual bodega en San Román de Hornija, donde otra generación de apasionados inconformistas —Mario Remesal y el enólogo Roberto Martín— continúa la tradición familiar, aportando entusiasmo y compromiso a cada elaboración.
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